Transcurrían los minutos de aquella noche de cabaret y alcohol, todos los hombres parecíamos como una parvada de buitres en busca de carroña, como hienas hambrientas al acecho de los adefesios y desperdicios de mujeres borrachas que los gringos nos dejaban y que en muchas ocasiones nos permitían hacerles el baile de la jaula o bien, darles una buena sobada de culo a sus mujeres anglosajonas.
Así fue cuando una centella peda, una bala torcida por la lentitud de sus movimientos y palabras se aproximaba a mí, era Russell, el autoproclamado amo de las gringas, el confidente de las vecinas del norte, él que siempre tiene su buen mezcal para seducirlas y sobre todo él que se aprovecha de las situaciones, para su saciar propio placer.
“Checa esto guey”, fueron las mondrigas palabras que pude entenderle a mi amigo Russell. Había un gringo con cara de lascivo bailando con una guera, gringa claro, que intentaba ser ruda, ser mala, ser violada, ya que llevaba unos lentes de tremenda nerd, y en su frente se podía leer la letra “L” de looser, sin embargo estos nefastos atributos se veían diluidos ante semejante trasero que tenía. El jarocho arribó a la escena, cargado de alcohol en la sangre, de esperma en la mente, con la misión de sacar la casta mexicana y poner en alto a su austero estado, Veracruz. Cuando empezó el bailongo, el arrimón de camarón o mejor dicho el baile del camaronazo, las manos del Gladiator se perdían con las manos del otro gringo, ya que las 4 manos ocupaban toda la superficie del culo de la gringa, eso me hizo recordar esa canción de “Bizarre love Triangle”. Russell bailo y se consagró ante la mirada de sorpresa y de asco de los camaradas mexicanos, ya que parecía un estira y afloja, el gringo se arrimaba a la gringa y el Russell jalaba las nachas de la gringa hacia su pubis, era una escena bizarra, algo que solo pasa en Holanda, algo que recordare como la venganza del último Tlatoani, al final no se supo quien ganó, tampoco se supo si se madrearon a mi amigo o si ya se planea madrearlo, simplemente Russell se acerco a mi y me dijo: “ guey, tienes condones”.
Epa, zacudo, creo que yo escribí esa historietita bizarrisima. jajaj… hace unos añitos
ta gueno,,, vientos mi rock, va agarrando la page.
pd. cuando nos vemos o que fish, sigues en mex?